
El cabello dañado suele notarse a simple vista.
Sin embargo, siempre hay excepciones. Así que Thomas Taw recomienda hacer el test del agua.
Sólo necesitas un vaso de agua.
Saca un pelo de tu cabeza y sumérgelo en el vaso. Si flota quiere decir que tu cabello está sano. En cambio si se hunde debes acudir a un especialista para que te ayude a repararlo.
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