Desde que me cambié de casa, cerca del metro y a cinco estaciones de mi oficina, mis días mejoraron. No porque el trencito subterráneo me solucione la vida, al contrario. Ahora camino. Impecable hasta los tobillos, meto mis tacos en la cartera y me pongo las zapatillas para irme a pie hasta la pega.

Y es la mejor estrategia para empezar el día con buen humor. Antes, me subía al metro y comenzaba el mal genio. Que el tren no llega nunca, que está repleto, que hace calor adentro y frío afuera, que está mucho rato en cada estación y voy atrasada, en fin. Cualquier cosa me dejaba descompuesta hasta buena parte de la mañana.

Pero eso terminó. La compra más inteligente que he hecho en meses fue el par de zapatillas que no abandono jamás. Al principio llegaba con la lengua afuera y colorada como tomate a la oficina, pero, de a poco, fui recuperando mi estado físico y viendo todo mejor. Ahora disfruto del camino, de la mañana y aprovecho de ejercitarme.

Claro que la vanidad no me deja. Apenas me siento en mi silla y mientras se inicia mi computador, me cambio rápidamente y me pongo mis queridos tacos. La Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) lo explica de la siguiente forma:

Los tacos, corresponden a una necesidad de la mujer de calzar con el patrón de género dominante, con la necesidad psicológica de no sólo ser mujer biológicamente, sino, de verse representada como tal y ajustarse a la imagen cultural de feminidad. (…) Los tacos, artefacto cultural de la mujer profesional urbana, constituyen la materialización de la representación femenina en torno a una figura sinuosa, sensual, alta y estilizada.

Puede ser. Y no creo estar sola en esto. Amo mis tacos, como suenan por los pasillos y lo estilizada que me veo en ellos. Aunque estoy absolutamente consciente de lo peligrosos que pueden ser en la calle. Por eso también abrí un espacio en mi corazón para mi nuevo par estrella: las zapatillas.

Según la ACHS, los tacos constituyen un importante riesgo para la mujer. La tasa de accidentalidad por accidentes de trayecto de las mujeres casi duplica a la de los hombres. El 23% de todos los accidentes que sufrimos al año se concentran en los accidentes de trayecto, frente al 12% anual que sufren los hombres. Esto se debe a que el uso de tacos reduce el área de apoyo y sustentación al desplazarse, lo que nos expone a una mayor cantidad de lesiones por sobreesfuerzo, movimientos bruscos y caídas de un mismo nivel.

Datos para considerar. Por eso mejor ponte los tacos en la oficina y sal a la calle cómoda y segura. Caminar hace bien para tu mente y para tu cuerpo, y te aseguro que para el buen humor también.

Fuente: Asociación Chilena de Seguridad