Clásica prenda de invierno escolar. Con una bufanda que con suerte nos dejaba los ojos descubiertos, envueltas en la parka y casi tiesas con el chaleco debajo, partíamos al colegio.

Deliciosa sensación de abrigo que nunca más he experimentado. ¿Por qué? Por la aversión a la parka.

Debe ser una de las prendas más útiles para capear el frío pero ¿por qué las ignoramos tanto? En mi caso por lo grandes que son, como que uno no puede verse bien con esos flotadores inflados que aumentan considerablemente nuestro volumen. Ni siquiera sé cómo acomodarme el pelo si llevo encima una parka.

Y tuve parkas. Pero la última se fue junto con mis primeros años de universidad, cuando las compraba en la ropa usada ya que tenían ese toque vintage que tanto me gustaba, y sigue gustando hasta hoy.

Y la culpa es del retail. Tanto que le gusta uniformarnos y dictar las pautas de lo que está hot en tal temporada, sin considerar una sola parka. Porque saben que no somos muy amigas de esta prenda. Hay excepciones claro, esas largas, más estilizadas, como las que venden en MNG, pero que cuestan casi el sueldo mínimo en Chile.

Quizás hay que revalorizar esta prenda y empezar a buscar las que mejor nos queden. Por lo menos los diseñadores más top del mundo han abandonado la histórica indiferencia que le han tenido a la parka y la han presentado como una de las favoritas en los primeros desfiles de invierno de esta temporada.

Altuzarra y Aquascutum crearon magníficos looks que, rematados con las típicas parkas de siempre encima, se veían elegantes y deseables. Un valor que ha estado muy lejos de esta prenda hasta ahora.

Otros más innovadores como Alexander Wang y Marios Schwab, tomaron la silueta y los materiales de la parka para crear prendas nuevas y más sofisticadas.

Si le ganamos a la pretensión y empezamos a ser más prácticas, quizás dejemos de pasar frío. Tampoco es necesario sacrificar toda nuestra onda, podemos seguir siendo estilosas pero abrigadas. Y tú ¿te pondrías una parka?

Fuente y fotos: Paula.cl