Mal. Llevo más de una semana usando moño, tratando de esconder el último corte de pelo que me hice. ¿Les ha pasado que tienen una idea en la cabeza que el peluquero no sabe llevar a la práctica y terminan con un corte que odian? ¡Consejos por favor!
Es cierto que lo primero que hacemos cuando queremos un cambio de look es experimentar con nuestro pelo.
Algunas son más osadas y se atreven con cambios más radicales, otras aman tanto su pelo largo que hasta un corte de puntas las hace salir frustradas de la peluquería.
Bueno, en ese último grupo estaba yo. Quizás la palabra más precisa es “desencantada”, porque siempre que me quiero cortar el pelo y lo hago, no me gusta el resultado, aunque sean solo las puntas o la chasquilla.
En mi mente, o en una hoja impresa que llevo en la cartera el día de la pelu, tengo una idea exacta de lo que me gustaría. Me imagino con el nuevo look, se lo explico al peluquero, le muestro imágenes de famosas con el pelo que quiero y ¡mal! No me gusta.
¿Seré yo la mañosa? ¿Querré tanto mi pelo largo que cada vez que lo corto sufro?
Y tampoco es que no vea la realidad y pida verme igual que Sarah Jessica Parker cuando no tengo un solo pelo ondulado. Soy como bien realista con mi tipo de pelo y mi forma de cara.
No sé qué es la verdad. Pero lo cierto es que sí he tenido idas exitosas a la peluquería. No son la mayoría, pero sí hay un par. Y todas tienen como personaje al mismo estilista, el peluquero que nunca debería cambiar por los impulsos de un día de furia o de pena, que generalmente son los que nos hacen tomar malas decisiones.
He aquí dos reglas de oro:
1. Si ya encontraste al peluquero que entiende lo que quieres y lo que te gusta, no lo cambies nunca. Si está de vacaciones o no atiende un día X, espéralo. Es difícil que otra persona logre hacerte feliz después de cortar tu pelo.
2. Nunca decidas cortarte el pelo después de una ruptura amorosa, desilusión romántica, depresiones varias o tiempos difíciles. Generalmente, son el origen de nuestras peores decisiones estilísticas.
Pero como dice mi abuelita, lo único definitivo es la muerte. El pelo crece y aunque me lo haya cortado más de 12 centímetros, el tiempo me devolverá mi antigua melena larga que tanto quería y admiraban los demás.
Por ahora, solo tengo algunas estrategias que me ayudan a camuflar mi corte feo:
- Moños varios.
- Pañuelos.
- El sombrero dejó de ser una opción con el calor que hace, pero en invierno puede usar una buena idea.
- Puedes usar aros grandes o algo llamativo que desvíe la atención de tu cabeza.
¿Se te ocurre alguna otra forma de ocultar un mal corte de pelo?















